domingo, 13 de mayo de 2012

Ian - Capitulo 10.

Monte Mercuccio, 5 de mayo

 En el noveno piso del edificio de su compañía, Joel Massoli se encontraba en su oficina mirando atentamente la pantalla, mientras su asistente, Sheila Copper, tomaba nota de las observaciones que hacía su jefe.
—¿Cuántos años me has dicho que tiene? —preguntó Massoli, sin apartar los ojos del plasma.
—Cumplió veintidós años el pasado 2 de mayo, señor.
—Hmm, me gusta. Tiene talento —comentó casi para sí mismo—. ¿Cómo has contactado con él?
—En realidad fue la hija del difunto George Covarenni la que se puso en contacto con nosotros.
—Geogre, un gran hombre y colega. Que en paz descanse —dijo con voz queda—. Si la referencia de este muchacho es la hija de Covarenni, puede contar con nosotros. ¿Qué relación tiene la señorita Covarenni con éste hombre?
—Pues, no se lo pregunté, pero la señorita se refirió a él como «mi prometido».
 El video que se reproducía en la pantalla llegó a su fin, y comenzó otro. Massoli hizo girar su silla y quedó de frente a su joven secretaria.
—Perfecto. Ponte en contacto con Covarenni y dile que su novio está dentro y tiene todo mi apoyo. Ah, y que se presente en mi oficina en cuanto pueda. Vamos, Sheila, muévete. Este chico es un diamante en bruto y nosotros nos encargaremos de pulirlo. No tenemos que darle ventaja a la competencia.
—Entendido, señor Massoli —respondió Sharon, apresurando el paso para salir de la oficina.
—Sheila, por cierto...—la detuvo su jefe— ¿Cómo se llama nuestra futura estrella?
Sheila miró su libreta de apuntes y luego respondió:
—Brahian. Brahian Higgins.

Ville Navarra, 5 de mayo
 En el largo pasillo de su flamante casa solo se podía escuchar el repiquetear de sus tacones en dirección al estudio.
Al llegar a la puerta, Donna se detuvo un momento a escuchar la melodía de guitarra que se podía oír desde el otro lado.
Dio dos golpecitos a la puerta y esperó. Rogó al cielo que estuviera de buen humor. Sintió como la música se detenía pero no obtuvo respuesta ninguna.
Suspiró resignada y abrió la puerta lentamente.
Ian estaba sentado en medio de la sala, en su usual taburete alto de roble, rodeado del carísimo equipamiento de su estúdio de grabación.
Todo el estudio y lo que incluía dentro había sido regalo de Donna, y a pesar de que se gastó una fortuna, ni así consiguió que Ian se contentara.
 Donna cruzó el estudio y se sentó en otro taburete frente a Ian. Éste dejó la guitarra a un lado y la miró indiferente.
—Ian, cariño, ¿cómo estás? —preguntó Donna, intentando parecer animada.
—¿Qué quieres, Donna? Sábes que odio que me interrumpan cuando estoy grabando.
—No sabía que estabas grabando... —repuso Donna en voz baja.
—¿Y qué crees que hago aquí dentro? ¿Tomar el té?
—Lo siento, mi amor. No era mi intención interrumpirte.
—Pues ya que lo has hecho espero que sea algo importante.
Donna se forzó a sonreír, y tomó la mano de Ian entre las suyas.
—Es importante, y son buenas noticias. ¿Recuerdas la vez que te filmé cantando algunas de tus canciones?
—Sí.
—Bueno, ¿conoces a Joel Massoli?
—¿El tipo de M&M Music?
—Él mismo —sonrió ampliamente—-. Resulta que Massoli era un gran amigo de mi papá, y bueno, le debía un par de favores. Hace una semana le envié tus vídeos y le dije que si le interesaba representarte...
—No quiero un puto managger —sentenció Ian, con el ceño fruncido.
—Pero Ian, con el apoyo de M&M entrar en el mundo de la fama será un abrir y cerrar de ojos.
—¿Y quién te dijo que quiero entrar en el mundo de la fama?
—Ese siempre ha sido tu sueño...
—No, Donna. Ese es tu sueño —le espetó—. Yo solo hago música.
—¿Puedes al menos escucharme? —preguntó consternada. Luego suspiró y continuó con voz tranquila—. Ian, M&M es la compañía discográfica más grande del país, y la secretaria de Massoli me acaba de llamar para decirme que él ha visto tus vídeos y ha quedado totalmente impresionado. Quiere que vayas mañana y hables con él. Solo inténtalo, cariño. No tienes que firmar contrato con ellos si el arreglo no te cuadra, pero no rechaces la oferta sin siquiera saber de que se trata. Ian, esta puede ser la oportunidad que estabas esperando.
Notó que el semblante de Ian se relajaba, y guardó silencio por un momento.
—¿A qué hora? —preguntó con voz controlada.
Volvió a sonreír, satisfecha.
—A las diez. Te acompañaré si quieres.
—Bueno. Lo pensaré.
Donna se puso de pie y rodeó el cuello de Ian con sus brazos.
—Relajate, cielo. Estás muy estresado. Creo que deberías salir un poco más. Pasas demasiado tiempo aquí encerrado.
—No hay nada que me interese allá fuera, Onnie —respondió en voz baja.
Ella le dio un corto beso en los labios y le sonrió. Pero su sonrísa se desvaneció al notar el poco interés que Ian demostraba.
«Ojalá te importara lo mismo que te importaba Leanne», pensó con odio y amargura.
 Ian se deshiso del abrazo de Donna y se puso de pie.
—Iré a darme una ducha y tal vez más tarde salga a dar una vuelta —anunció él, con desgano.
—Me parece una estupenda idea —contestó animadamente—. ¿Puedo ir contigo?
—Preferiría estar solo.
«Como siempre», pensó, pero se guardó ese comentario para ella.
 Cuando Ian abandonó el estudio Donna caminó hasta la silla del escritorio y se sentó allí. Cubrió su rostro con las manos y comenzó a llorar en silencio. Lágrimas de angustia, de rabia. Lágrimas contenidas durante meses de intentar llegar al corazón de Ian sin tener exito.
No importaba lo que hiciera, Ian nunca la amaría de la misma forma en la que amaba Leanne. Donna sabía que aunque él lo ocultara pensaba en ella todo el tiempo, aún cuando sabía que Leanne nunca regresaría. Lo notaba en su mirada. Lo notaba cuando Ian pasaba noches enteras sin dormir, o cuando despertaba gritando el nombre de Leah entre lágrimas. Lo notaba cuando escuchaba las canciones de Ian y tenía la certeza de que todas y cada una hablaban de Leanne y no de ella.
 Ian salió del estudio, y como le había dicho a Donna, tomó una larga ducha y se vistió para salir. Estas ultimas semanas hacía mucho frío en Ville Navarra y no era conveniente pasar demasiado tiempo fuera, ya que con este cambio de clima era fácil caer enfermo. Pero esto a Ian no le importaba, no pensaba prohibirse estos paseos diarios, que eran los unicos que le permitían alejarse de Donna y del infierno que era su casa.
Ultimamente Donna no hacía más que agobiarlo. No paraba de hablar de planes, de futuro, de hijos, de casamiento, y a Ian estas cosas lo tenían de los nervios. Sabía que Donna lo quería de verdad, pero él por más que lo intentara no conseguía enamorarse de ella. Se sentía culpable, y a veces creía que solo se estaba aprovechando de ella. Sentía que Donna le daba demasiadas cosas, y él no podía darle nada. Ni siquiera lograba corresponderle el gran amor que ella le brindaba.
 Se alejó de la casa con pasos rápidos y al llegar a la plaza más cercana se sentó en un banco, dejando caer el rostro en sus manos.
«¿Qué voy a hacer con mi vida?», se preguntó por millonésima vez. Cada vez tenía más la impresión de que todo se le iba de las manos.
Sí, ahora su madre estaba en una clínica de rehabilitación donde tenía todo lo que necesitaba. Sí, había logrado entrar en la academia de música con la que tanto había soñado. Pero, ¿qué había de lo demás? Su vida se le había ido a la mierda, y con ella las cosas que más le importaban. Por perseguir su estúpido sueño de ser musico sentía que de alguna manera lo había perdido todo. Había tenído que abandonar su casa porque la academia estaba fuera de Remembranzas; casi no veía a su madre desde que estaba internada; Francis y Morgan se habían ido con Lenna, y a Molly se la había llevado David. Pero lo peor de todo: había perdido para siempre a Leah.
Sintió un espasmo de dolor al recordarlo e intentó tragar el nudo que se estaba formando en su garganta.
Era verdad, ahora él era el prometido de una de las chicas más hermosas y adineradas de Ville Navarra, pero, ¿desde cuándo a él le importaban esas cosas?
No, no. Esas cosas a él definitivamente no le importaban. Él no había sido quien buscó a Donna, si no que ella lo encontró a él, y en el momento más oportuno. Todavía recordaba, con un dolor infernal, ese día como si hubiese sido ayer. El maldito 18 de febrero. El día en que su vida había terminado por completo, o al menos, así planeaba él que sucediera.
Después de que Leanne terminó con él y salió de su casa, Ian había quedado totalmente desencajado. Nada parecía real. Definitivamente eso no podía estar pasando. Todo parecía flotar a su alrededor. Todo inundado por las lágrimas que manaban sin cesar de sus ojos. No podía vivir en un mundo en el que no pudiera estar con Leanne.
Recordaba haberse dejado caer en un bar, donde se gastó absolutamente todo el dinero que traía encima. Para cuando volvió a la calle, totalmente ebrio, ya había tomado una determinación; se quitaría la vida.
Volvió hasta el patio de su casa, y caminó hasta el otro lado del terreno, en dirección a un pequeño galpón donde guardaban herramientas. Al final de una estantería había un baúl de madera, y en el interior muchísimos papeles y ropa vieja. Ian metió la mano hasta el fondo de éste, y aunque todo estaba oscuro no tardó en encontrar lo que buscaba. Sostuvo la 9mm en su mano unos minutos, mientras observaba su contorno en la penumbra que lo rodeaba. Más tarde, y aún con lágrimas en los ojos, se dignó a dirigirse hacia las orillas del lago Remembranzas, donde cumpliría su cometido.
Al llegar allí, se adentró al agua hasta que le llegaba por la cintura. Cerró los ojos y se puso el arma en la sien. Trató de controlar el llanto, pero no podía. Ni siquiera podía mantenerse parado en el lugar.
Estaba decidido a matarse y no le importaba nada más. Ni siquiera pensó en su familia, ya que lo único que ocupaba su mente era la voz de Leanne terminando con él, diciéndole que se iría, diciendo que ya no le amaba. Apretó los dientes y quitó el seguro del arma, pero de pronto, un pensamiento cruzó su mente. Abrió los ojos y miró rencoroso hacia el cielo.
—¡Mírame, papá, al final terminé siendo tan cobarde como tú! —gritó a todo pulmón, con la voz desgarrada—. Eres un bastardo...—continuó, sollozando en voz baja—. ¿Cómo pudiste abandonarnos? Hijo de puta, ojalá te pudras en el infierno. Si estuvieras aquí no tendría que hacer esto. Si tú estuvieras aquí sabrías que decirme, y quizá podrías detenerme. Pero te fuiste y nos abandonaste, así como Leanne me abandonó también. Los odio a los dos, y especialmente a ella, ¿sábes? Y tendrá que cargar con mi muerte hasta el último de sus días. Maldita hija de perra...
Ian respiró profundo y volvió a cerrar los ojos, apretando con fuerza esta vez el arma contra su cabeza. Y cuando iba a apretar el gatillo, un golpe seco en su mano lo obligó a soltarla, dejándola caer al agua.
—¡Ian! —chilló una voz femenina a sus espaldas, y él instintivamente se giró a ver. Antes de poder darse cuenta de quién se trataba, la chica se abalanzó sobre el y lo abrazó fuertemente.
Él no entendía nada, y la esperanza de que esa chica fuera Leanne casi le hace sonreír. La apartó de él para verle la cara, pero se llevó una gran desilusión.
«¿De dónde conozco a esta mujer?», se preguntó en su fuero interno, mientras la observaba en la oscuridad.
La chica lo miraba sin pestañear, con ojos grandes y vidriosos, mientras lo sostenía por los brazos.
—¿Pue...puedes decirme que estabas pensando hacer? —tartamudeó ella, sin quitarle su mirada aterrorizada de encima.
Ian la observó por unos segundos más y luego se soltó bruscamente del agarre de la joven.
—¿Y tú quién demonios eres? —le espetó de forma grosera.
—Oh Ian, yo soy Donna... Donna Covarenni, tal vez no te acuerdes de mí pero yo...
—Da igual, no me interesa. Vete y déjame en paz.
—Tú... ¿tú pensabas matarte?
—¡Que te largues! —gritó él, lleno de cólera.
A Donna le rodó una lágrima por la mejilla, pero no bajó su mirada.
—Pues no, no me iré de aquí si no es contigo.
 Ian abrió los ojos he intentó pensar en otra cosa. No quería recordar. Todo eso le dolía demasiado y quería dejarlo en el pasado.
 No pudo evitar preguntarse en dónde estaría Leah en ese momento, y que sería de su vida. También se preguntó si algún día sería capás de perdonarla, ya que el rencor que le guardaba era muy grande.
No. No quería perdonarla. Ella no se lo merecía.
Y aún así la esperaba y la amaba como siempre.
Suspiró. Sabía que no lo entendería. Por más que repudiara recordarla con amor no lo podía evitar. No importaba cuanto lo intentara; jamás la olvidaría.
 Sintió dos suaves palmadas en su espalda y se volteó a ver. Claire estaba parada a su lado, con una tímida sonrisa.
Ian se puso de pie enseguida, sonriendo también.
—Perdón por la demora, ¿llevas mucho esperando? —preguntó ella, mirándolo fijamente a los ojos.
—No, acababa de llegar, no te preocupes —repuso enseguida, al tiempo que caminaban juntos por el sendero del parque.

14 comentarios:

Orne dijo...

Me encanto tu diseño nuevo! creo que ya te lo habia dicho :) y me gusto mucho el capitulo :D felicitaciones por todos esos premios que tienes mas que merecidos ;)
Un beso!

Marie C. dijo...

SI! Finalmente sobre ian*-*
Y que. No me gusto. No me gusto que este comprometido con Donna. No me gusto que se alejase de sus hermanos y odio el hecho de que estuvo a punto de apretar el gatillo.
Pero de por si. El capitulo estuvo increible. finalmente escribías de lo queria, de Ian. ahora quiero ver que sucede con Claire, a decir verdad no me fio de ella no se por que.
Quiero ver mas acerca de el y espero que pronto se encuentre con Leah. realmente quiero que se vuelvan a ver.
Besos linda y felicitaciones por los premios

victoria dijo...

no!!! PORQUE?? poque se quedó con Donna?? porque está COMPREMPREMETIDO con Donna?? no,no,no porque se trato de quitar la VIDA!!![eso ya lo sé!, pero esa no es la salida!!] no,no,no porque se alejó de su familia!!! porque??? definitivamente tienen que arreglar las cosas!!, es por el bien de los dos!! C: Ian no tiene porque tenerle rencor a Leah!! D: ella lo hizo por su felicidad! pero hubiera sido mejor si hubiera hablado con él!! C; Ian tiene que saber que lo hizo por él! tiene que hablar!! los dos están sufriendo! no! D; maldita Donna! es una arpía!! que se anda metiendo en la vida de los demás??!! ya intentó ganarse su corazón, pero nno lo consiguió! que se rinda de ua buena vez!! C: así todos felices!! :D pero NO!, siempre arruinando las cosas!! .-.
si, tienen que hablar sea como sea! ;) y Claire que no sienta nada más que amistad! porque si no le pego! :)

Gracias!! muchas gracias!! de verdad, te lo agradezco muucho!! de verdad me alegra que te guste mi blog! :DD de nuevo mil gracias!! un beso y publica pronto! :D

Miracles dijo...

Este es un comentario rapido amiga,buen capitulo.
Solo dejame decirte algo,ODIO A DONNA,hija de ****,yeah,la odio! porque por su culpa esta comprometido con ella,lejos de Leah,es amigo de esa Claire,y le arruino la vida.
LA ODIO! pobrecito Ian,mi amorrrr.
Como amo tu novelaaaaaaaa!

MeriiXún dijo...

Me encanta el capitulo :) ya tenía ganas de saber algo de Ian...y mil gracias por el premio :) besos

RoCiio dijo...

HOLAA!
(Grito ahogado) O.o.... Madre... Mía... ¡¡¡Me has dejado muerta!!! xD. Me en-can-tó con todas sus palabras, escribes tan bien, que parece, que estoy allí dentro de la novela en Remembranzas *-* me meto en el papel jeje. Espero que la puedas seguir pronto, por que me tienes muuy picada a tu novela :3
AAAH y gracias por el premio :D jiji
BESOOOS ;)

marymaria dijo...

Gracias por el premio =))

Y bueno, pobre Ian. Listo ya me lamente por él ahora me toca quejarme: ¡Como diablos se le ocurre quererse matar!!!!!

En serio se pasó. Pero bueno, en los momentos de desesperación uno actua sin razonar. Ojalá no me pase nunca algo así!!!

Espero el siguiente cap. Un beso.

Luna Violeta dijo...

AHHHHH! No, mi pobrecito Ian! Esa maldita de donna >:D ja! Que siga soñando con el amor de ian, y en cuanto a Clarie.... niña ya es suficiente con donna para agregarle otra más al embrollo!
Adore este capitulo! Y espero con ansias el proximo!
Un besazo! :D
P/D: Muchisisisisismas gracias por el premio! :') Y lo pondre pronto en mi blog! Espero actualizar esta semana, si las cosas me dejan espacio!

Luna Violeta dijo...

Oh si he vuelto! Y con premio para ti en mi blog! :D Te lo mereces bonita!
Un beso ;)

deвora ♥ dijo...

ME ENCANTA! :) Publica pronto! :D Un besazo! :)

Mas duro que el Cielo dijo...

Lindaaa, ayer no pude leer este cap que me quedaba y ahora entro y ya subiste otro jajajaja Pero hoy si me pongo al día :P

bueno divina, me gusta leer sobre Ian, me encanto como relataste todo sobre lo que paso luego de que Leah se fuera, no quiero a Donna pero por lo menos le esta cumpliendo sus sueños...

Bueno linda leo el cap que viene así al fin me pongo al día :P

Noa dijo...

Dios... qué bajo iba a caer Ian. ._. Pufff.. no debió irse Leah. u.u

sunshine dijo...

:O dios ian!! no puedo creer q casi se mata!! al menos sabemos que donna cumplio su promesa pero para q estan asii sie s obio que el no la ama y ella esta sufreindo tambien xq no lo deja en paz y ya

Mariana dijo...

Bueno si, hay que seguir con la vida y eso, pero en serio? De verdad Ian? COMPROMETIDO CON DONNA??
No lo puedo creer!
lksjarfklsjfkldsjf Ian!
Que ganas de entrar a la historia cachetarlo y llevarlo a rastras hasta Leah y que se amen!
Voy a leer el siguiente!