domingo, 3 de junio de 2012

Encuentro - Capitulo 16.


Triland Port, 16 de mayo
Ya hacía más de una semana desde que Leanne había conocido a Dante en Monte Mercuccio, y aún no se lo sacaba de la cabeza.
Ayer, la curiosidad la había superado y no pudo evitar llamar al número que Dante le había dado cuando ella y Steven se retiraron de su casa. Sentía la fuerte necesidad de volver a hablar con ese hombre, pero para su mala suerte, él no se encontraba.
 Ahora, ella estaba sentada frente a la computadora de Samantha, con una taza de café en la mano. Se sentía contrariada.
Abrió el navegador, y casi sin pensarlo tecleó ''Dante Blaird'' en el buscador. Para su sorpresa aparecieron unos cuantos resultados.
Entró en el primer enlace. El título anunciaba ''Hierba mala nunca muere: Charles Blaird se recupera de su accidente''. Era una copia de un artículo del London Times, y tenía fecha de quince años atrás. Hablaba de que el hombre había tenido un terrible accidente ferroviario, y se sospechaba de un intento de homicidio. Al parecer el tal Charles Blaird no era una persona especialmente querida.
Al principio Leah dudó que aquel hombre tuviera algo que ver con Dante, pero al continuar con la lectura confirmó que era su padre.
Siguió husmeando un rato en la web, pero no encontró nada que llamara en especial su atención. Y cuando estaba dando por concluida su búsqueda, encontró algo que la dejó congelada.
[...dos meses después del trágico e inexplicable incendio en la mansión Blaird, los policías creen estar dando con la respuesta a la pregunta de toda Inglaterra; ¿qué fue lo que provocó el fuego?
»El cuerpo policial de Londres al fin tiene una explicación para los sucesos ocurridos el día 15 de mayo de 1997, que dieron fin a la vida de Margott Birrow Blaird. Al principio, como todos, pensamos que el fuego en la mansión había sido un accidente, pero hoy podemos afirmar que fue un homicidio no premeditado. Mucha gente rechazará la idea, y el Instituto de Protección a Menores nos saltará directo al cuello, pero tenemos evidencia verídica para creer que el autor de dicho homicidio fue Dante Blaird Birrow, el unico hijo de la reciente difunta. Nos negabamos a pensar que un niño de once años pudiera hacer una cosa así, pero nos inclinamos a creer que estamos ante un joven pirómano. Al parecer, el más joven de los Blaird sufre un trastorno patológico mejor conocido como Piromanía, al igual que su fallecido abuelo, que hace veinte años atrás puso fin a su vida rociándose de gasolina y prendiéndose fuego. Tampoco podemos ignorar el hecho de que cuando la casa ardió en llamas, los únicos que estaban dentro de ella eran Margott y su hijo. La mujer murió calcinada, y el niño salió totalmente ileso. Ésta es otra de las grandes incógnitas del incendio que apuntan a la misma teoría, (...)
Éstas fueron las palabras del comisario Thomas Roddenwy, quien está al mando de la investigación...]
Steven entró repentinamente al apartamento, y Leanne cerró rápidamente el navegador. No quería que él supiera que había estado investigando a Dante.
 Él la miró, y se acercó a ella, preocupado.
—Dios, Leah, ¿qué ha pasado?
—Nada —respondió, aún atónita por lo que había leído.
—¿Nada? Pero si estás muy pálida, mujer. Parece que acabaras de ver un fantasma.
 Ella se puso de pie, y se paró frente a Steven.
—Steve, ¿quién es ese hombre que compró la casa de tus padres en Monte Mercuccio?
—Dante, creo que se llamaba, ¿porqué?
—Sé como se llama. No me refiero a eso. ¿Crees que hayan muchas personas con su nombre?
—Pues, normal. Dante no es un nombre del todo original que digamos.
—Por Dios, dime que su madre no murió hace... —hizo un calculo rápido— catorce años.
Steven la observó desencajado, y la sacudió levemente por los hombros.
—Leanne, ¿tú estás bien? Estás divagando. No entiendo de que rayos me hablas.
—Venga, olvídalo —repuso ella, exasperada, apresurándose a tomar su cartera y sus llaves.
—¿Y ahora qué? ¿Vas a salir?
De pronto el teléfono sonó, desviando la atención de ambos.
—Maldita sea —murmuró Leanne, y caminó hasta la otra habitación para contestar, de mala gana.
—¿Quién habla? —preguntó grosera, al levantar el tubo.
—¿Jenna? ¿Cómo estás? Me alegra escucharte.
—Dante...—musitó ella, sin aliento. Steven al escuchar ese nombre se asomó a la puerta, con expresión confundida. 
—¿Sucede algo? ¿He llamado en mal momento? Disculpa por no devolverte el llamado ayer. A mi mayordomo se le olvidó avisarme, y cuando me lo dijo era muy tarde. Espero que esto no te moleste.
Leanne se aclaró la garganta.
—No, en absoluto. También me alegra escucharte. 
—¿Qué tal si quedamos a tomar un café esta tarde? —inquirió Dante, animado. Como si no notara el tono distante de Leah.
«pero tenemos evidencia verídica para creer que el autor de dicho homicidio fue Dante Blaird Birrow, el único hijo de la reciente difunta», esa frase golpeó en su cabeza. Trató de disimular sus nervios y tragó saliva.
«No puede ser», pensó, meneando la cabeza.
—Me parece estupendo —se oyó contestar, sin pensarlo.
—¿Entonces te parece bien si nos encontramos a las cinco, en la cafetería Coffss?
—Ahí estaré.
—Genial. Nos vemos esta tarde, Jenna. Adiós.
 Cortó la llamada, y Leanne se quedó unos segundos con el auricular en la mano.
Steven se adentró a la habitación, mirándola fijamente.
—¿Qué demonios está pasando? ¿Ahora resulta que sales con Dante?
—Te lo explicaré más tarde, Steve. 
—No te hagas la misteriosa conmigo.
—Hay algo muy extraño en ese hombre...
—Vaya, pues chocolate por la noticia.
—No hablo solo de su aspecto. Da igual, déjalo. 
 Steven se mantuvo toda la tarde insistiendo acerca de que le explicara lo que sucedía, pero Leanne no cedió. En parte porque no estaba segura de que lo que había leído fuera cierto, y en parte porque estaba demasiado nerviosa por encontrarse con Dante. 
 Parecía que el tiempo no transcurría más, y cuando por fin fueron las cuatro y media salió a la calle, tomó un taxi y se dirigió rumbo a la cafetería. Creyó que llegaría demasiado pronto, pero al entrar se sorprendió al encontrarse con la mirada despistada y ausente de Dante, que le sonrío de forma cordial. El gesto asustó un poco a Leah, ya que lo amable de su sonrisa no concordaba con los ojos sombríos con los que la observaba. De todas formas le devolvió la sonrisa. Se acercó a la mesa donde estaba y se sentó frente a él.
—Lo siento, llego tarde —se disculpó Leah, aún sabiendo que había llegado diez minutos antes de lo pactado.
—No, no llegas tarde. Soy yo quien siempre llega demasiado temprano. Manías mías.
 Un momento después se acercó un camarero, y les preguntó que iban a tomar. Ambos pidieron café negro y un pastel de frambuesa para dos.
—Te noto algo tensa, ¿sucede algo? —comentó Dante, luego de que les trajeran el pedido.
—Si, en realidad si —respondió ella, bajando incómodamente la vista. Por alguna extraña razón no soportaba aguantarle la mirada.
—Lo supuse. Y creo saber de que se trata.
—¿De verdad? ¿Y cómo lo sabes?
—Simple intuición. Conozco esa mirada...
—¿Perdona? —repuso ella, sin comprender.
—Tienes miedo.
Leanne levantó la cabeza de golpe, mirándolo fijamente con ojos escrutadores.
—¿Tendría que tenerlo?
—Eso depende de ti.
—Entonces es cierto. Tú eres un...—comenzó Leah, apretando los puños sobre la mesa.
—No. Nunca dije que fuera cierto —le interrumpió. Tomó un sorbo de café, y continuó—. No entiendo porqué la gente es tan paranoica...
—Estás enfermo —espetó ella, sin reparo alguno.
—Si, tal vez lo esté... pero tengo una pregunta para ti, ¿porqué aceptaste salir con un loco? Porque así me llaman, ¿no? Loco, pirómano...¿asesino? Pues déjame decirte que todo eso es mentira. 
—Quizás tú seas el que miente ahora. Y yo odio las mentiras.
Dante rió en voz alta.
—Hmm, mira quién me trata de mentiroso...la señorita «Jenna Biancciani», o debería decirte... ¿Leah?
Leanne frunció el ceño.
—¿Cómo lo sabes?
—Tú misma lo dijiste. El día que saliste a la terraza, yo ya me encontraba allí. Solo que tú no me viste. Escuché cuando te hablaste a ti misma. También cuando dijiste que tu compromiso era falso.
—De todas formas, eso no es nada en comparación con lo que tú has hecho.
—No tienes porqué ser tan grosera conmigo, Leah... Aquella noche en la terraza fuiste muy amable y educada, ¿qué pasó ahora?
—No sabía frente a quien estaba.
—La gente es tan flexible...—comentó como para sí mismo, al tiempo que dejaba escapar un suspiro y hacía un gesto con la mano—. Hacen de un simple rumor lo más interesante de sus vidas.
—Dudo mucho que sea un simple rumor. 
—¿Puedo preguntar como lo has sabido?
—Yo... yo lo leí en internet.
—Vaya, así que me investigas. Y ahora dime, ¿porqué te interesa tanto mi vida?
Ella vaciló en responder.
—Me recordabas a una persona... a alguien muy importante para mí —respondió por lo bajo, con pesar.
—Por la forma en que lo dices no debe ser una bonita historia.
—Lo era, pero yo lo arruiné. Él es el amor de mi vida, ¿sábes? Pero ahora jamás lo volveré a ver.
—¿Murió?
—Algo así. Me vi obligada a abandonarlo y lo destruí por completo con la despedida.
—Lo superará. 
—No puedes saberlo.
—No hay mal que dure cien años...
—Eso lo dices porque no estás en mi lugar.
Dante sonrió, condescendiente. Con la mirada de un anciano que escucha las ensoñaciones de un niño.
—Leah, mírame. ¿Paresco alguien que no ha sufrido nunca en su vida?
Leanne lo observó. Sus ojos eran muy oscuros, casi negros. Vacíos. Cansados. Opacos. Mirarlo así tan fijamente la hizo sentirse mal por él. Nunca había visto una mirada tan desolada.
Al notar que Leanne no respondía, volvió a sonreír. Pero no era una sonrisa alegre, si no como un gesto acostumbrado.
—Tomaré eso como un no. 
—No lo entiendo... —murmuró Leah, como si se lo dijese a ella misma.
—¿Qué no entiendes?
—No entiendo la razón por la cual me siento tan... cercana a ti. Si, suena estúpido, pero es como si te conociera de toda la vida, cuando en realidad no te conozco ni en lo más mínimo.
—¿Eso es bueno?
—No lo sé —caviló por un momento, confundida—. Dante, tú me das miedo. Lo digo de verdad. Siendo sincera, es más que eso. Eres ese tipo de persona a la cual nunca me acercaría. Tú sola presencia me intimida, pero a la vez siento que en este momento eres alguien en quien puedo confiar.
—Vaya...y yo que creía que era el único loco aquí.
Leanne rió ante el tono divertido de Dante, algo más relajada.
—Si, suena raro. Lo sé. Ni siquiera estoy segura de que no seas un maldito desquiciado, pero tengo la certeza de que no quiero mantenerme alejada.
—Pues que valiente... —contestó él con tono burlón y una sonrisa que intentaba ser maliciosa.
—Si, creo que voy a correr el riesgo. Además, cuando intentas intimidarme me pareces más indefenso.
—¿Y cómo puedes estar segura de que no es una táctica para tranquilizarte, y luego matarte? —preguntó Dante, con suspicacia.
—No eres tan inteligente —contestó Leah, sonriendo autosuficiente.
—No me subestimes.
—Y luego vas, y te quejas si piensan que eres un maniaco...
Él soltó una carcajada, divertido.
—Confio en su sentido del humor, señorita Biancciani.
—Winick. Leanne Winick, ese es mi nombre —le corrigió.
—Bien. Señorita Winick, entonces.
Leanne sonrió. Satisfecha. Era curioso, pero de pronto se sentía como si estuviera en compañía de un viejo amigo.
 Luego de eso se mantuvieron conversando de temas bastante triviales durante aproximadamente una hora y media, hasta que ambos decidieron que se estaba haciendo algo tarde, y Dante tenía otros compromisos con los que cumplir aún.
Al salir de la cafetería, un coche aguardaba a Dante en la puerta. Él se ofreció a llevarla a casa, pero Leah se negó, e insistió en irse en taxi.
Se despidieron, y cuando Dante estaba a punto de subir a su coche, ella lo detuvo.
—Dante...¿puedo hacerte una pregunta? —inquirió de pronto, acercándose a él nuevamente.
—Por supuesto —accedió él, de buena gana.
—Tal vez te moleste...
—Prometo no ofenderme. 
—¿Te consideras inocente de lo que te han acusado?
Dante cambió el gesto, como una expresión de incomodidad. Pero tras cavilar unos segundos respondió:
—Durante muchos años me lo cuestioné seriamente, pero hoy estoy seguro de mi inocencia.
—¿Y porqué esa contradicción? Sabes, me gustaría oír tu versión de la historia...—dijo, dejándose llevar por su curiosidad, sin reparar en el atrevimiento de su comentario.
—Te lo contaré con gusto el día que esté convencido de que me creerás. Mientras tanto eres libre de especular cuanto quieras —repuso, sonriendo a medias—. Adiós Leah. Ha sido una tarde agradable. Gracias —concluyó, al tiempo que subía al coche, y su chofer cerraba la puerta de éste. 
Ella finalmente asintió, algo desconforme, pero completamente segura de que ésta había sido la primera tarde de muchas junto a Dante Blaird.


11 comentarios:

Miracles dijo...

Holisssss,me parece que soy la primera en comentar,espero que sea asi,que genial :B
Bien,me gusto el capitulo! Ok,Dante me resulta super interesante y me intrigaba demasiado,obviamente quiero saber mas de el.
Asi que bueno,en cuanto a Leah..si que es valiente.No se si yo me hubiera animado,en fin me gusto :)
Felicidades por el premio,y te sigo en el otro blog.Beso♥
Por cierto,me pareció o la imagen del principio es un sinsajo? como el de Los juegos del hambre,te gusta? a mi me encanta :B
Ahora si,beeeeeeeesos! :)

marymaria dijo...

Querida Señorita Lucía Fierro:

Me dirijo a usted con la sola intención de pedirle que, por favor, el día que publique en papel cualquiera de sus escritos, me lo haga saber para poder conseguir un ejemplar. Con respecto a "remembranzas" hay algo que me preocupa: ¿piensa usted, publicar la novela completa? Por que ya somos varias personas las que estamos super enganchadas =)

Me encanta como escribes. No estoy exagerando, no intento halagarte, estoy siendo lo más sincera que puedo. Me encanta. Espero el siguiente capítulo.

Luna Violeta dijo...

Hola! Y ante nada muchisisimas gracias por el premio :D De veras que te lo agradezco de corazon!
Ahora el capitulo... es precioso! *-* Por dios, adoro a Dante ♥ (Esto se parece a una obsecion enfermiza ya...) Y en cuanto a Leah.. oh vamos! Mas le vale que quiera a dante como un hermano o algo asi, porque de lo contrario yo misma la matare. Steven pùede esperar sentado su turno, dudo mucho que consiga algo.
Aunque lo repito hasta el cansancio, me encanta como escribes!
Y me pasare por tu blog!
Besos y espero el proximo capitulo! :D

Marie C. dijo...

No, yo sigo sin fiarme de el. Es tan misterioso y no se no se. Ahora temo que en algun futuro cercano haga algo con fuego y salga lastimada Leah. o no se, tal vez el no sea piromano y si resulta siendo solo rumores.
No seXD Ian! Vamos, quiero que ellos se vean otra vez! y creo que tardara mucho para eso, pero no quiero que el se case con donna! es decir, ES DONNA!
Felicitaciones y muchisimas gracias por el premio linda. Espero que subas algun capitulo pronto, claro, solo si puedes
Besos!

victoria dijo...

Dante me da muucho miedo, se que es inocente pero no se me da miedo, y creo que nada me va a hacer cambiar de opinión y es que tambien me da miedo que Leah se enamore de el o algo así y eso es lo último que quiero. Yo se que Dante es inocente porque si no estaría muy arrepentido no?? o se hubiera vuelto loco o algo parecido pero eso no le quita lo misterioso y estemm.. lo que hace que de miedo(? Leah si que es valiente al ir con el, cuando [ella no sabe] puede ser culpable :S yo creo que yo no hubiera ido pero si me hubiera gustado saber su versión. Steven! metiche >.^jaja que le importa si ella "sale" con el! aha... es que le gusta ^.^ ya me había olvidado de eso.
Sobre tu otro blog con gsto me pasaré, aunque tal vez no comente mucho esque cuado es consolar o algo así se me hace dificil xD

Muchas gracias por el premio!! de verdad muuuuchas gracias! :DD se siente en realidad muy bien que te guste mi blog :DD en la siguiente entrada lo pongo con muuuchooo gusto! ;)
bueno me despido ya jaja bye, besos

marymaria dijo...

Hola Lucía, me paso por aquí otra vez para recoger mi premio =P y para agradecértelo por que en le comentario anterior se me olvido.

Dont Go away dijo...

No puedo haber amado tanto este cap, fue perfecto :B
Dante lo amo jajajajaja amo su personalidad misteriosa :B
Y me re agrado la charla que tuvieron en ese café, fue genial, me ha pasado de hablar con personas a las que parece que conozco hace miles de años, cuando simplemente recién los conozco y es genial :)

Linda espero leer mas de tu nove, es tan genial :) YA me paso por tu blog personal YAYAYA!, felicidades por el premio, te lo re mereces :) las preguntas que contestaste, antisocial?, no te tenía así :P jajajaja
bueno linda nos leemos, acordate que tengo una nueva nove, solo subí el primer cap :) Besos divina :)

Orne dijo...

Muy buen capitulo, ame a Dante! :) sigue asi... te dejo un besito:D

silvia dijo...

hola¡¡¡¡
acabo de descubrir tu blog y m,e encanta¡¡¡¡
te sigo nos seguimos mutuamente?¿
http://mundossobretinta.blogspot.com
besos:)

Noa dijo...

Qué conversación más interesante la que ha mantenido Dante con Leah.
Me da un poco de pena Dante, que lo juzguen por palabras que le marcaron y que, lo más posible sean mentiras... .

sunshine dijo...

dante es tan misterioso mmm quiero saber mas de el y por otro lado me alegra q leah este conociendo genet y sintiendose bn por un momento.