domingo, 5 de agosto de 2012

Cuentas pendientes - Capitulo 26.

Ville Navarra, 1 de junio


Donna salió de la cama sigilosamente, con cuidado de no despertar a Ian, y caminó hasta el otro lado de la habitación. Lo observó desde allí, en silencio, y sonrió cuando lo oyó mascullar algo entre sueños.
Intentó imaginar cuan hermosos serían los niños que tendría con él. Serían una familia perfecta, no le cabía duda.
«Lo único bueno que me ha dejado fue un rostro bonito» se dijo a sí misma, con petulancia, pensando en su madre biológica.
 Se dirigió hasta la ventana y de un tirón abrió las cortinas de par en par. La luz de la mañana entró refulgente e invadió la habitación. Ian se removió molesto sobre la cama, aún dormido.
Donna observó la calle tras el ventanal. Todo estaba silencioso y tranquilo. Algo muy extraño para tratarse del centro de Ville Navarra.
 Un escalofrío la recorrió de pies a cabeza. El presentimiento de que algo malo iba a suceder la abordó de repente y le hizo un nudo en la garganta.
Respiró profundo, intentando tranquilizarse. Ella no creía en los augurios. No había nada de lo que preocuparse. Ian estaba junto a ella y ya había logrado persuadirlo al fin de romper el compromiso, o al menos mientras Donna simulara ese desequilibrio emocional que venía fingiendo desde el incidente con el espejo.
 Se volteó nuevamente para mirarlo. Él abrió los ojos lentamente y la observó por una fracción de segundos, para luego fruncir el ceño y darle la espalda.
«La luz debe de molestarle en los ojos» pensó Donna, intentando creer que ese gesto de disgusto en su cara no se debía a la presencia de ella.
Rodeó la cama y se tendió al lado de Ian. No entendía por qué se sentía tan nerviosa. Incluso las manos habían comenzado a sudarle.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Había olvidado algo? ¿Había dejado algún cabo suelto que su inconsciente estaba reconociendo? No, claro que no. Su plan para retener a Ian a su lado era perfecto. No había nada que temer. Leanne estaba lejos, y él ni siquiera sabía dónde se encontraba. Ella misma se había encargado de quemar esa vieja agenda de Ian donde había reconocido el número de Samantha.
Todo estaba bien, era estúpido seguir con aquella paranoia del mal presentimiento.
Se puso de pie y decidió tomar un baño de burbujas. Se dirigió al cuarto de baño, y después de una larguísima sesión de relajación, volvió a la habitación.
Apretó los puños de rabia al ver que Ian ya no estaba en la cama.
Suspiró resignada, y se dispuso a bajar para desayunar. Entró en la cocina y preguntó a la cocinera dónde se encontraba Ian.
—Se ha comido una tostada y ha salido a correr. Dijo que era una bonita mañana para hacer ejercicio —repuso la mujer, titubeando. Ya conocía de memoria los ataques de cólera de Donna cuando Ian salía sin avisarle.
Los ojos de Donna se encendieron de ira. Había planeado desayunar con Ian, y se había marchado sin ella. Se mordió el labio para no soltar una maldición, como acostumbraba.
—Saldré a alcanzarle. También me apetece hacer ejercicio —comentó, casi para ella misma. Sabedora de que odiaba profundamente salir a correr.
Donna subió nuevamente a su habitación y cambió sus tacones por unas zapatillas deportivas que raramente usaba. Bajó, y cuando abrió la puerta para salir de la casa, lo que vio frente a ella la descolocó.
Dos hombres se encontraban de pie en la entrada. Uno de ellos era muy alto, vestía un traje negro y sostenía un abrigo y un portafolio. El otro, de porte encorvado y apariencia extraña e informal. Aunque era bien parecido, se veía algo enfermo, y su rostro se le hacía raramente familiar.
Hubo un momento de silencio. Ella aún no terminaba de entender la situación.
—¿Donna Covarenni? —preguntó uno de ellos, con una afable sonrisa.
—Así es, ¿y tú eres…—repuso Donna, dejando las palabras en el aire.
—¿Ya te has olvidado de mí? —inquirió con sobreactuado dramatismo— Dante Blaird, ¿me recuerdas?
—¡Oh, Dan, querido! —exclamó ella, estrechándolo en sus brazos— Que tonta soy. Te ruego que me disculpes. Entra, por favor.
Ambos entraron a la mansión, seguidos por el otro tipo que, supuso Donna, sería su chofer o su guardaespaldas.
¿Cómo no lo había reconocido? Sí, es cierto que solo habían tenido la oportunidad de verse una vez, pero Donna jamás olvidaba un rostro, y menos cuando ese rostro era el de un hombre con semejante fortuna como la de Blaird.
Recordó que Dante había estado en su lista de predilectos para engatusar, pero luego del nefasto final de Chris, había perdido cualquier oportunidad.
 Ocuparon unos sillones en el espacioso living, y Dante elogió la decoración y el buen gusto de la habitación, para luego seguir conversando de otros temas triviales.
—Me ha sorprendido mucho tu visita, Dante. ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?
—No lo sé. Hace cinco, o seis años tal vez.
—Ha pasado mucho tiempo, sin duda. Me alegra mucho verte —alegó, con una sonrisa falsa—. ¿Pero tú no estabas en Italia? ¿Qué ha pasado? ¿Intentaste incendiar el Coliseo y tuviste que huir? —bromeó Donna, con una risa estridente.
—Exacto —respondió Dante, condescendiente, siguiéndole el juego—. Ahora he decidido incendiar mansiones en Ville Navarra… ¿Adivinas cual fue la elegida? —preguntó, perspicaz.
La sonrisa de Donna se tornó incómoda y apartó la vista, nerviosa.
—Pensé que ese extraño hobbie tuyo de incendiar mansiones se había limitado a la tuya propia. Con tu madre adentro, por cierto —repuso, con malicia—. Supongo que ahora que la has matado ha perdido la gracia ¿no es así?
—En parte. Lo bueno es que aún existen mujeres igual de estúpidas que ella, y mira qué casualidad: estoy frente a una.
—Veo que has perdido la educación, Dante. Si has venido a agredirme, será mejor que te retires ahora mismo de aquí. De lo contrario, en cualquier momento llegará mi prometido y te sacará a la fuerza.
—Oh, Donna, Donna…tú siempre a la defensiva. Estábamos bromeando, ¿no? Tú tienes muy claro que no soy un pirómano, y que no maté a mi madre. Y yo tengo claro que…bueno, sí eres estúpida, pero he de reconocerte que has sido lo suficientemente astuta como para conseguir que Ian se comprometiera contigo y se creyera todas tus patrañas. Eso es algo.
Donna abrió los ojos como platos.
—¿Cómo…cómo conoces a Ian? —tartamudeó, alterada.
—Hey, mira como te has puesto. ¿Tienes miedo, Donna?
—¡Cállate! ¡Tú no conoces a Ian, no sabes nada de él! —gritó, poniéndose de pie, histérica.
—Edward, tráeme el portafolio y retírate —ordenó a su chofer—. Y tú, Donna, hazme el favor de abandonar esos histeriqueos patéticos y cálmate.
Ella guardó silencio, sorprendida por la determinación y el atrevimiento con el que Dante le había hablado. De todas formas, volvió a su sitió y se tranquilizó un poco.
—Ahora, dime…¿recuerdas a Chris? —comenzó él, con voz cortante y llena de rencor.
—Claro que lo recuerdo.
—Sé que lo recuerdas. ¿Cómo olvidar al chico que después de falsificarte un testamento para que lo heredaras todo decidió acabar con su propia vida?
Donna intentó decir algo, pero no consiguió pronunciar palabra alguna. Su cuerpo había comenzado a temblar compulsivamente.
—No te esfuerces en excusarte, por favor. Solo limítate a escucharme. Chris, antes de suicidarse, me contó mediante cartas todo lo que hiciste. Desde tu pedido de falsificación, hasta cuando robaste el testamento y lo cambiaste por el falso.
—Eso es mentira —murmuró Donna, meneando la cabeza frenéticamente, con la mirada perdida.
—Donna, ni siquiera te atrevas a negarlo. Aún tengo esas cartas guardadas, junto a la nota de suicidio que me envió Chris, y el verdadero testamento de tu madre, con el cual planeo hundirte.
—¡Eso es mentira! —repitió elevando la voz, enardecida, con lágrimas en los ojos.
Dante, imperturbable, abrió el portafolio frente a Donna y dejó a la vista todos los papeles. Ella, en un acto desesperado, tomó todos los que pudo y los rompió por la mitad.
Él soltó una carcajada, divertido.
—Oh, por favor Donna, insultas mi inteligencia. ¿De verdad crees que traería ante ti los papeles originales para exponerlos a ser destruidos? Esas son solo fotocopias, puedes hacer con ellas lo que quieras.
—¡Eres un hijo de perra! —chilló, antes de caer al suelo de rodillas con el rostro entre sus manos— ¿Porqué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo a ti? —sollozó.
—¿Qué que me has hecho? Me has arrebatado a la única persona a la cual quería. Empujaste al suicidio a Chris, mi mejor amigo, mi hermano. El único que se preocupaba por mí.
Ella rió cruelmente, entre lágrimas.
—Pues no se preocupó por ti cuando se mató, ¿no es así? Ni siquiera pensó en lo sólo que quedarías. En lo devastado que te dejaría su pérdida. ¿A eso llamas un amigo? Por Dios, Dante, mira lo que eres. ¿De verdad te sorprende que no haya nadie a tu lado? Eres un pobre bastardo. Un asesino. Un loco ¿Quién puede querer a alguien así?
—Aquí la única bastarda, loca y asesina eres tú —rugió él, con ojos centelleantes— ¿O de verdad crees que nadie sospecha lo que le has hecho a tu padre? Y no solo eso, si no que en breve también serás pobre, cuando te pudras en la cárcel bajo los cargos de chantaje, estafa y falsificación de documentos.
—¡Cierra la boca! —exclamó en un alarido.
—Duele ver como tu castillo de mentiras se derrumba, ¿verdad, Donna?
—Eres un infeliz. Tú vida siempre ha sido desgraciada y necesitas joder la existencia de los demás. ¿Por qué no sigues los pasos de Chris y te matas tú también? Nadie te echaría en falta, te lo aseguro. De verdad creía que no había nadie más patético que él, pero mírate…no me extraña que fueran amigos. Al fin y al cabo, le ha hecho un favor a la humanidad acabando con su vida. Su presencia ya me empezaba a incomodar.
—No ganarás nada revolviendo en esa herida. No caeré en tu ridículo juego, así que deja de intentar lastimarme emocionalmente porque no funcionará conmigo. ¿Qué pretendes? ¿Destruir mi moral como lo has hecho con Leanne?
La cara de perplejidad de Donna al escuchar ese nombre hizo sonreír de satisfacción a Dante.
—¿Leanne? —tartamudeó con un hilo de voz.
—¿Será que existe algo más bajo y ruin que lo que tú le has hecho? Es realmente patético, aunque no me sorprende tratándose de ti.
—Esa bastarda…se acordará de mí… —murmuró con odio, apretando los puños.
—Claro que se acuerda. Y por eso mismo estoy aquí. He venido a hacer justicia por todas las personas de las que te has aprovechado. 
—La destruiré. Cuando toda la familia de Ian termine en la calle, se arrepentirá de haber traicionado nuestro acuerdo.
Dante soltó una sonora carcajada.
—Por favor, Donna, ¿realmente crees que yo, con mi dinero, no podría pagar el triple de las migajas que tú les das?
—¿En serio acusaras frente a la justicia a la mujer que tú mejor amigo más ha amado?
—Oh, desde luego que lo haré. No lo pongas en duda.
—Chris se revolverá en su tumba. ¡Él jamás querría verme entre rejas! No podrá descansar en paz si eso sucede. No te lo perdonará jamás.
—Todo lo contrario. Estoy seguro de que no descansará en paz hasta verte pagar por todo lo que has hecho. Yo sé que desde donde quiera que esté, me estará eternamente agradecido.
—Para la justicia y para toda la sociedad solo eres un desquiciado que está suelto por el simple hecho de tener dinero. Nadie te creerá después de tus antecedentes.
—Tengo pruebas que te inculpan. No necesito nada más.
—Eso no te servirá de nada si no vives lo suficiente para llevarlo a cabo, ¿me equivoco?
—¿Me estás amenazando?
—Vaya, que listo eres.
Dante rió en voz alta.
—Ya había supuesto que en medio de la desesperación saldrías con algo así —respondió, tranquilo—. Pero lo siento, Donna, ni aunque me asesinaras aquí mismo te librarías de lo que te espera. Todos esos papeles están en manos de una persona que tiene ordenes explicitas de llevarlos ante la justicia en caso de que a mí me sucediera algo.
—¡Eres un maldito bastardo! —gritó, acercándose más a él.
—Estás acabada Donna. Tus días dorados están llegando a su fin.
—Dante, por favor. Te lo ruego por lo que más quieras, no lo hagas. Haré lo que sea necesario —suplicó, tomándole la mano—. Cualquier cosa.
Él se apartó bruscamente.
—No me toques. No imaginas el grado de repulsión que siento hacia ti —espetó, sin reparo—. Pero ya que lo dices, estoy dispuesto a negociar contigo.
—Lo que quieras, solo dilo.
—Tendrás que aceptar todas mis condiciones sin quejas.
—Haré lo que quieras con tal de no terminar en la cárcel, lo juro.
—Bien, entonces te iras de esta ciudad y no regresaras jamás —ordenó Dante, sin vacilaciones—. Cortaras todos los vínculos que tengas con personas cercanas a Ian y Leanne, y no volverás a interferir con sus vidas nunca más. Además de eso, hablaras con Ian y le confesarás que lo de la supuesta carta es mentira, y que tú has sido la responsable de todo.
—Ian es mi prometido, no puedo hacer eso. Si le digo una cosa así me odiaría.
—¿Tú prometido? Vamos, Donna, no me hagas reír. ¿Qué tan en serio puede ir un noviazgo que desde el principio ha sido un engaño? Toda tu vida es una mentira. Y si te odia, mejor así. Ni siquiera mereces su lastima.
—No me pidas que haga una cosa como esa. Ian es a la única persona a la que quiero realmente. No me hagas esto, Dante, por favor —rogó, mientras las lágrimas acudían a sus ojos—. Sé que he hecho mucho daño. Lo asumo. Pero he tenido una vida dura y muchas veces me encuentro sin rumbo. Hago las cosas sin pensar, pero estoy arrepentida de ello —gimoteó, con un llanto ahogado—. Oh, por Dios, Dante, te juro que he aprendido la lección. Seré una persona buena desde ahora, pero no me obligues a abandonar todo lo que más quiero.
—Solo escúchate, Donna. ¿Una vida dura? ¿Una vida en la que nunca te falto nada y se te fue dado todo lo que podías querer? Yo sí he tenido una vida dura, y no por eso me aprovecho y manipulo a todo el que me rodea —soltó, con voz gélida—. No creo en tus lágrimas, ni en tus juramentos, porque eres la mujer más cruel y falsa que he conocido jamás. ¿Es que alguna vez te has parado a pensar en todas las personas a las que has acabado? Tu madre, tu padre, Chris, Leah, incluso Ian, y quien sabe cuántas personas más. ¿Cuándo te detendrás? ¿Cuándo dejarás de pensar solo en ti? Y encima vienes, y me pides que te tenga piedad. ¿Pues sabes qué? No lo haré. No lo haré porque tú no te lo mereces. Porque existe algo que se llama karma, y va siendo hora de que todo el daño que tú has causado se vuelva en tu contra. Siento mucha lástima por ti, Donna, porque sé que a pesar de todo eres una mujer inteligente y bella, que podría tener una vida maravillosa, en vez de tener que desperdiciar su juventud tras las rejas de una prisión, pero lamentablemente ese es el destino que tú misma te has buscado.
—No lo hagas, Dante. Te lo suplico —sollozó, intentando reprimir el llanto—. Siento mucho la muerte de Chris. Yo lo apreciaba, nunca quise que terminara de esa forma. Yo iba a casarme con él, lo sabes. Sé que tú haces todo esto por el rencor que sientes hacia mí, pero mandarme a la cárcel no lo revivirá a él.
—Estás equivocada. No es el rencor lo que me mueve a hacer esto. Lo hago porque es lo que Chris me pidió antes de morir. Y si no lo había hecho hasta ahora no fue porque me faltara valor, si no porque no quería que el nombre de él se viera implicado en estos asuntos turbios. Pero en cuanto conocí a Leanne y supe su historia, no lo volví a dudar —confesó, poniéndose de pie y cerrando el portafolio—. En fin, Donna, no seguiré desperdiciando mi tiempo contigo. Ya sabes lo que tienes que hacer si quieres que esos papeles no lleguen a la policía. Mañana por la tarde te llamaré, y espero que para entonces ya hayas hablado con Ian y estés preparando tu equipaje.
 Dante abandonó la sala con semblante tranquilo y en silencio. En cuanto marchó, Donna rompió en llanto, arrodillada en medio de la habitación, con el rostro entre las manos.
Estaba a un paso de ser derrotada, lo sabía. Pero no lo permitiría. Se puso de pie, secó sus lágrimas con brusquedad y se juró a si misma que si ella se hundía se llevaría a unos cuantos consigo. Y ya sabía exactamente quienes eran esas personas.


14 comentarios:

MeriiXún dijo...

Que interesante lo dejas hdcuvgberckwvbrj sigue pronto

Ana Estrella Vazquez dijo...

:)

Marie C. dijo...

Oh mierda. Incluso a mi me entraron nervios apenas y ella tenia esos presentimientos. Mierda Mierda y mierda y cuando ella nombro a ese ser encorvado sabia que era Dante! Pero lo único fue que me entro miedo a que Donna hiciera algo malo, algo que en definitiva hará, pero con Ian y con Leah, estoy segura.
OH mierda, y es que las agallas de Dante al ir a aquella casa y encarar a Donna de esa manera. Joder. Me sorprende, y aun mas la manera en que Donna pedía Piedad, ¿Estas jodiéndome? Piedad aquella persona? Lo único que yo quería es que se fuera a la Cárcel, pero no me gusto el nuevo trato de Dante, Acaso no conoce lo suficiente a Donna para pensar que hará algo indebido? Diablos Dante, ya puedo decir que Dante me encanta, lo misterioso, suspicaz e inteligente que es, pero ese detalle se le paso por alto, y puede costarle bastante a Ian y a Leah, por que juro que ellos son los que pagaran por eso. Verdad?.-.
Ahi noo.-. Ya se acerca el final de la historia? Ya? Tan pronto? Bueno, bueno si tienes alguna otra historia ahí nos tendrás:33
Besos guapa!

Lala dijo...

Hoolaaa!!!! ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, nooooo seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, me encnato. Que Donna se pudra en la carcel!!!! Jajajaja. seguilaa, me encnata. Besos, pasate! Cuidate

Luna Violeta dijo...

¡¡¿Que te parecio eso maldita?!! *grita a la pantalla.luego intenta volver a la normalidad. No me gusta... me enamore de este capitulo >.< Me encanta con todoas las letras, estoy emocionada por saber que hara ahora ¬¬ la zorra de Donna y quien se iran con ella! Dante definitivamente es mi heroe (*-*)~
Espero un nuevo capitulo, claro que ojala se solucione el problema de internet XD
Y ya tengo animos de leer tu otra historia!
Un beso :D

Ale Lighthart.(Mixxi) dijo...

Hola!
Que bueno que Dante fue y le dejo todo en claro a Donna es un persona realmente despreciable y una persona que hace daño a otras para conseguir lo que quiere, nunca es capaz de amar alguien en realidad solo es obsesión lo que tiene esa Chica, que espero que algun dia encuentre la manera de salir y que se arrepiente de corazón, sigo diciendo Dante es mi personaje favorito de la historia, no lo se, el es el que lleva bien todo, es el que aun la vida a sido duro con el, el sigue adelante y eso es algo admirable lo sigo diciendo:), y que bueno que lo haga por su amigo Chris, por Leah, por Ian y todas esas personas que han sufrido a causa de la maldad de Donna, y el si es que bueno, cuando realmente no debería de negociar, el le propuso algo a Donna, el si es bueno, y tiene buen corazón y se nota que no le tiene rencor, si no quiere ser justicia por las personas que han sufrido, y no te preocupes y que malo que no tengas internet la verdad, publica cuando puedes, que Dios te Bendiga Linda...
Te cuidas:)
HASTA PRONTO♥!

Ale Lighthart.(Mixxi) dijo...

Tienes un premio Hermosa!, pasa por el:), te cuidas...

victoria dijo...

hola!! pensé que me había atrasado de nuevo :C pero no jaja .-.
Ya te había dicho que me encanta la historia?? no sé >.< pero te lo digo de nuevo: que si me gusta el rumbo que toma la historia?? me ENCANTA! es que es taaan genial! porque es misterio, romance, intriga! todo lo que me gusta junto! *o* & no tengas duda de que si nos gusta o no dalo por hecho que nos encanta! ;).

El capitulo! cada vez me gusta más & más & más cuando leeí que ella sintió que algo malo iba a pasar me emocioné, luego luego pensé en Dante, que ya iba a ir a hablar con ella o algo así & que bueno que pasó eso! ya era hora.
Me sorprendió que Donna estuviera tan histerica & Dante muy tranquilo 'O.o jajaja pero el es así .-.

Espero & pronto puedas publicar [por tu internet] & que bien que ya tengas pensada otra historia ^.^ que con mucho gusto leeré ;) besos

marymaria dijo...

Hola Lucía, ya extrañaba otro capítulo. Esperemos que Donna reciba lo que merece y que no haga alguna trastada antes.

Sobre el desarrollo de la historia: yo quiero que Leah tenga algo con Dante!!! es un pedido de una fanática a la que le gusta un personaje a si que no me hagas mucho caso.

Espero con ansias la próxima historia, un abrazo.

Dont Go away dijo...

Hola Holaaaa :) Cómo estas divina?
Me alegro entrar acá y encontrar un cap, los extrañaba :B

Bueno linda, Dante, siempre voy a decir lo mismo, LO AMO jajajaja Me enamoré de él (? jajajajaja

Bueno pero en verdad, me encanta, este cap fue demasiado explosivo, me encanto, Donna al fin va a caer muaajajajaja o.O jajaja
Y la última frase fue como BAM! jajaja GENIAL GENIAL GENIAL.

Yaayayaya quiero leer como sigue, pienso que va genial, porque por mas que vaya rápido como tu dices, va emocionante y eso es importante porque nos mantienes bien atentas :P Ya quiero leer cuando le cuente todo a Ian, si es que lo hace..
Bueno me dejaste emocionadísima :P

Besos y no te preocupes por el atraso en comentar, puedes hacerlo en cualquier momento cuando puedas :) Besos linda y nos leemos :3

R dijo...

Interesante blog, veo que ya va bastante adelantada la hisotria, espero poder leerlo pronto, saludos.

Miracles † dijo...

OH MY GOD,te juro que habre leido lo que decia Dante unas 8 veces.Es que lo adoro,idolo de la vida.
La tiene entre la espada y la pared.Olvidate que el capitulo que viene va a ser super interesante,como todos,pero el que viene mas.
Que genialidad que hayas publicado.
Exitos♥

MeliFer dijo...

No te preocupes por eso de los blogs, yo me volvi a atrazar con tu historia pero ya estoy de vuelta, me he perdido de tantas cosas, cuando tenga tiempo (ando muy corta de tiempo) te publiko un super comentyario del tamaño del mundo en tu entrada jajaXD
cuidate y xoxo meli

sunshine dijo...

dante es mi heroe!! *.*
tuve mis dudas sobre el pero ahora lo adoro, es genial al fin! ojala donna haga lo correcto y se largue ohh siii
aunque me gustaria q quedara en la carcel se lo merece
exelente tu nove!! me encanta!!
besos :)