martes, 9 de octubre de 2012

Última oportunidad - Capitulo 30.

Remembranzas, 5 de junio
  
 Ian cruzó la habitación y abrió las ventanas de par en par, dejando entrar toda la luz de la mañana. Hacía un día precioso. Observó con una nostalgia arrolladora el lago Remembranzas a lo lejos, y sintió encogerse el corazón. Asumió una vez más que volver a aquella casa había sido lo más acertado.
Luego de que todo el episodio del arresto de Donna pasara, no perdió un minuto más. Junto todas sus pertenencias y se esfumó de la casa. Había decidido volver definitivamente a Remembranzas, y no pisar aquella mansión nunca más.
 Sintió una puntada de culpa al recordar lo mal que se había portado con Dante. Aquel hombre que, aunque no lo conocía,  había hecho hasta lo imposible por abrirle los ojos y mostrarle la verdadera cara de la mujer que tenía al lado. Había actuado con total nobleza y desinterés, a pesar de los maltratos que había recibido por parte de Ian. Incluso se quedó con él luego de la detención de Donna, y lo ayudó a hacer el equipaje y a juntar sus cosas para marcharse de allí. Dante abandonó la mansión cerca de media noche, cuando inesperadamente se comenzó a descompensar. Empezó a marearse, y a sentirse terrible, al tiempo que se ponía más pálido y su temperatura corporal aumentaba precipitadamente. Él insistió en llamar una ambulancia, pero Dante dio una rotunda negativa. Intentó componerse, hizo una llamada telefónica, y su chofer pasó a buscarle al cabo de un rato. Ian expresó su preocupación por la salud de él, pero Dante bromeó con ello y le restó importancia al asunto. Antes de despedirse de Ian, le pidió que si veía a Leanne antes que él, no le contara de aquel incidente. Poco convencido aceptó, mientras lo observaba alejarse de la casa hacia el coche. Esa había sido la última vez que mantuvieron contacto.
Era cierto que no conocía prácticamente a aquel hombre, pero tenía la certeza de que era una persona increíble. Se había tomado la molestia de contarle a Ian todo de principio a fin. Desde cómo conoció él a Donna, hasta cómo había arruinado su vida, llevando al suicidio a su mejor amigo. También le contó algunos detalles más del verdadero motivo por el cual Leanne había abandonado Remembranzas, aunque no quiso ahondar demasiado en ese tema, alegó que sería mejor que lo hablasen ellos una vez se reencontraran, aunque Ian tenía serias dudas de que eso ocurriese.
Dante le había dicho que Leah estaba al tanto de su compromiso con Donna, y que se lo había tomado fatal. Ella estaba muy dolida, y no concebía que Ian la hubiera olvidado tan rápido.
Él temía que Leah jamás lo perdonara, y lo peor es que tenía motivos para odiarle. No podía culparla por ello.
La idea de que Leanne creyese que él la había olvidado lo mortificaba. Las ganas de ir a buscarla y tenerla en sus brazos lo abrumaban. Había tantas cosas que quería decirle. La extrañaba demasiado, y ahora que era libre, apenas podía reprimir sus ganas de ir tras ella. Pero tenía miedo. Miedo de que ella lo rechazara, y no quisiera verlo. Miedo de que lo detestara a tal punto de que ni siquiera lo escuchara.  
La angustia y el arrepentimiento lo estaban carcomiendo por dentro, pero sabía que se lo merecía. Ni siquiera era capaz de imaginar todo lo que ella había sufrido, después de sacrificarse tanto para que él fuera feliz.
Se odiaba a sí mismo. Jamás se perdonaría haberle hecho tanto daño a Leanne. Nunca dejaría de arrepentirse de haber estado tan ciego, de haberse dejado consumir por el dolor, el rencor y el despecho, que lo empujaron a buscar refugio y consuelo en una relación vacía como la que mantenía con Donna.
Ahora, que se encontraba absolutamente solo y podía ver las cosas con mayor claridad, comenzaba a ser realmente consciente de la falta que Leah hacía en su vida. Empezó a recordar cómo era todo antes de que ella se marchase, y todos esos momentos venían a su mente como si de un sueño se tratara. Se preguntó a sí mismo cuando su vida se había convertido en un infierno, pero suspiró, sabedor de aquella respuesta.
 Caminó con lentitud por toda la casa, parcialmente vacía. Se notaba que hacía mucho tiempo nadie entraba allí. En cada rincón de aquel lugar lo atacaban distintos recuerdos sin darle tregua. Revivir todos aquellos momentos felices que había vivido allí, junto a su familia y su amada, era tan doloroso como arrancarse la piel con las uñas.
Se detuvo y observó a su alrededor. Frente a él, entre la penumbra de aquella sala mal iluminada, vislumbró una vieja foto que colgaba inerte en la pared. Se acercó hasta allí, y quitó el polvo para poder admirarla mejor. Ver aquello fue como una puñalada directo al pecho.
En el retrato se encontraba su padre, pasándole cariñosamente el brazo por la cintura a su madre. En los brazos de la mujer se encontraba una recién nacida Molly, y de la mano de su padre estaba el pequeño Francis. Al lado de Fran, estaba Morgan, pasándole un brazo por los hombros a su hermanito menor. A la izquierda de su padre estaba David, el mayor de los hermanos. Y a la derecha de su madre estaba Lenna, abrazando a Ian. Todos sonreían abiertamente, felices.
No fue hasta ese momento cuando se dio cuenta de que estaba llorando. Aún, y después de tantos años, le seguía doliendo profundamente recordar la hermosa familia que había tenido una vez. Ahora su familia estaba completamente destrozada. Su padre se había suicidado, su madre se había vuelto completamente loca. Los rencores habían provocado que la relación con sus hermanos mayores se fuera al diablo, y se había visto obligado a separarse de sus hermanos menores también.
Los extrañaba, y le dolía admitirlo.
Desgarrado por el llanto se dejó caer al suelo, donde se sentó abrazando sus rodillas, mientras sollozaba. Su vida se había ido completamente al infierno.
El amor de su vida lo había abandonado. Sus amigos de la infancia, Claire y Drew, lo habían traicionado de la peor forma posible. Y cuando intentó seguir con su vida, fue a parar al lado de Donna, una maldita enferma que había acabado de arruinar su existencia.
Se encontraba totalmente perdido. No sabía qué hacer con su vida de allí en más. No había tenido el valor para hablarle a su madre de lo que había pasado con Donna. No se lo había contado ni a ella ni a sus hermanos. Se intentaba convencer de que aún no era el momento para hacerlo, pero en el fondo sabía que lo único que se lo impedía era la vergüenza que sentía de haber fracasado.
Tampoco sabía si lo correcto era ir en busca de Leah, o simplemente dejarla en paz y desaparecer de su vida por completo, aunque eso último significase su eterna desdicha.
 Se puso de pie, y caminó hasta la sala continua. Allí se sentó en una silla, al lado de la ventana, encendió un cigarrillo y dejó que el tiempo se consumiera. Hacía mucho no fumaba, pero ahora ello le ayudaba a calmar la ansiedad.
Se sentía profundamente vacío y solo, como nunca antes. La certeza de que todas las personas en las que había confiado lo habían olvidado y dejado a un lado le pesaba más de lo que le gustaba admitir. Suspiró. Qué más daba. Al fin y al cabo, se lo merecía.
 Las horas transcurrían sin ninguna relevancia para él. Inmerso en una angustia que apenas soportaba. No se había movido de ese sitio en casi tres horas. No sentía sueño, ni hambre, ni nada. Estaba en la nada más absoluta, y sentía que se estaba volviendo loco.
 Miró su reflejo en el cristal de la ventana y sintió asco de sí mismo. Sentía lástima de su imagen penosa, y agradeció al cielo que nadie estaba allí para verlo en aquel estado.
Se secó las lágrimas con brusquedad y se puso de pie. Ya no podía soportarlo más.
Caminó hasta el teléfono y se dijo a sí mismo que esto sería lo último que haría por intentar recomponer su pasado, si no tenía éxito, simplemente se resignaría.
Marcó el número y aguardó. Sentía que moría un poco más a cada tono que sonaba sin obtener respuesta. Volvió a marcar, y al cabo de unos minutos la voz de una mujer se escuchó del otro lado. Él intentó reprimir el llanto y hablar con calma.
— ¿Samantha? —preguntó, inseguro.
—Así es. ¿Quién habla ahí?
—Sam, soy yo. Ian…
—Ah, tú. Vete al demonio
— ¡No! ¡Por favor, te ruego que no cuelgues!
— ¿Qué rayos quieres, Ian? ¿Seguir atormentando a Leah? No te lo permitiré. No dejaré que te burles de ella.
—Oh, Sam, por el amor de Dios, tienes que escucharme.
—Tienes 10 segundos.
—Escucha, Samantha. Ni siquiera he llamado para que me comuniques con Leanne, solo quiero que le hagas llegar un mensaje de mi parte, nada más.
—Continúa…
—Primero promete que lo harás.
—Venga ya, Ian. No estás en condiciones de exigirme nada. Tú solo habla, y yo evaluaré si contárselo o no.
—Es muy importante para mí, Sam, por favor…
—Bah, que eres insoportable —resopló Sam, irritada —. Bien, te lo prometo. Ahora dime.
—Dile que necesito verla —contestó él—. Que ya no hay nada con Donna, y que lo sé todo. Estoy arrepentido, y no podré vivir en paz si no hablo con ella pronto. Dile que si está dispuesta a oírme, la esperaré esta tarde a las cinco, a orillas del lago Remembranzas, bajo del roble donde solíamos descansar. Ahí estaré, y la esperaré todo el tiempo que sea necesario. Si no aparece, entenderé que no quiere saber de mí, y no volverá a tener noticias mías nunca más.  Eso es todo.
—Si tanto la necesitas, ¿por qué no vienes por ella?
—No la obligaré a verme si no quiere hacerlo. Solo dejaré que ella decida —repuso Ian, con voz firme—. Confío en que le harás llegar el recado. Gracias, Sam.
—Lo haré. Adiós —concluyó ella, cortando la llamada.
 Suspiró. Por alguna extraña razón se sentía más relajado, aunque sabía que aún no estaba todo dicho. No sabía si Leah aparecería allí o no, y probablemente no lo hiciera, pero él guardaba una última esperanza de verla.
Si Leah no se presentaba a la cita no le quedaría otra que aceptarlo y cumplir con su palabra. Jamás volvería a buscarla, y dejaría que ella continuase con su vida lejos de la suya, aunque le doliera en lo más profundo del alma.
Arrastrando los pies caminó hasta el cuarto de baño y se tomó una larga ducha. Se afeitó, se vistió, y aunque aún faltaba poco más de media hora para que el reloj diera las cinco, decidió salir de la casa y hacer tiempo fuera para calmar un poco los nervios y relajarse.
Lo bueno de Remembranzas era la paz increíble que le trasmitía, pero ahora se veía opacada por el miedo a cruzarse con personas indeseadas como Claire o Andrew, que vivían muy cerca de allí.
Aún tenía cuentas pendientes que rendir con ellos, pero todavía no era el momento. Se encargaría de ello una vez que decidiera que haría con Leanne, pero de lo que estaba seguro era que no dejaría las cosas así como así.
 Caminó por las adoquinadas calles del centro de Remembranzas, para luego volver a las afueras y dirigirse al lago. Ya faltaban apenas minutos para la hora indicada, y no quería llegar tarde.
Al llegar al lugar se sentó bajo el árbol y espero pacientemente. Su mente era un mar de confusión y nervios, pero luchaba por mantenerse sereno.
El tiempo transcurría y el observaba obsesivamente de un lado a otro del sendero que llegaba hasta ese sitio. No había rastros de Leanne.
Mantuvo la calma, y contempló el atardecer en soledad.
En su cabeza abundaban las hipótesis de porqué ella se había retrasado.
Leanne ahora vivía en Triland Port, era lejos y tal vez el tráfico le impedía llegar a tiempo. Ó tal vez simplemente había decidido no asistir. ¿Y qué tal si Sam le había jugado una mala pasada y no le había hecho llegar el mensaje a Leanne realmente? No, no podría ser tan cruel. Había sonado sincera cuando prometió hacerlo.
 Pero el sol hacía rato se había ocultado, y la noche y la oscuridad se habían apoderado de todo. Habían transcurrido casi cuatro horas, y aunque le destrozara el corazón tenía que aceptar que Leanne no vendría a su encuentro.
Con los ojos cristalizados luchó por no derramar ni una sola lágrima, y se puso de pie, para luego arrastrar los pasos por el camino de vuelta.
Estaba desolado y sumido en la más negra depresión, pero suspiró, resignado. Sabía que todo aquello no era más de lo que se merecía, pero aún así no podía sacarse de encima el horrible presentimiento de que algo terrible había ocurrido.

8 comentarios:

sunshine dijo...

hola linda!!
jj veo que ya viste el premio!! y sobre los comentarios gracias por notarlo XD sii es que me gusto mucho la historia y no podia parar de leerla!! ahora que estoy en vacaciones y tengo tiempo para hacerlo.
ahh y graciias por pasarte por mi blog

sobre el cap me alegra demasiado que donna ya salio de la historia! y no se xq pero sospecho que algo le paso a dante :S y por eso leanne no fue espero q luego ella venga a buscarlo o el nose ya me estoy imaginando todo pero espero que dante este bien amoo a ese individuo.

saludos sube pronto :D

Cappuccino frío dijo...

que es realmente bueno!

Simple Life dijo...

NUEVO CAPITULO DE MI HISTORIA!
no te lo puedes perder, puedes verlo en mi blog como ya sabes, gracias x seguirme!
tu historia es genial!

Lannii holls dijo...

Que lastima que Leah no haya llegado pero pienso igual que Ian algo malo paso ya quiero el otro capitulo me muero de intriga publica pronto
me encanta tu historia

Luna Violeta dijo...

*Grita de emocion* ¡Hola! y antes de dejar mi sincera opnion, respondere a tu pregunta.. no tengo la menor idea si son confiables las estadisticas de blogger ._. a mi me ha pasado con paises como rusia y eso, pero tengo todavia el enigma de preguntarme ¿de donde corno me han sacado estos rusos, holandeses o lo que sean? XD
Ahora en cuanto al capitulo ¡es precioso y adictivo! *has generado una nueva droga, tienes que saberlo* ¡Era hora de que Ian fuera por Leanne! >.< aunque tengo que admitir que se merecia sufir lo que sufrio (venga un poco de lagrimas no viene mal) Y sam, es tan linda XD me ha matado con que la obligan a prometer decirle a leanne el mensaje... ¡me dejaste perturbada con el final!
Algo malo de seguro paso para que no llegue a la cita.
Estos ultimos capitulos son geniales!
Un beso (^^) y por supuesto espero super ansiosa el proximo!

Marie C. dijo...

horrible presentimiento de que algo terrible había ocurrido* Cuando lei eso pense en Dante, QUE LE OCURRIO A DANTE? Pero le ocurrio algo a el? O a Leah? Que sucedioo? Vale yo pense lo mismo, Sam hizo lo mismo que aquella vez y no le dijo nada a Leah. pero el presentimiento. QUE SUCEDIO? Alguna hermana gemela igual de malvada a Donna salio en busca de venganza? O donna se escapo en busca de venganza?
DANTE! Dante se sentia mal cuando salio de donde Ian. Que le sucedio a Dante?.__. Estoy tan segura que es con el, pero espero equivocarme. HAS QUE ME EQUIVOQUE. por favor por favor, por favor, A danteee noo._. Y a leah tampoco! A nadie en realidad XD Estupido Ian ¬¬ Es mejor que muejas tu sexy trasero a Trailand port! AHORA.
Y tu! Tu cariño, espero que subas algo pronto. PRONTO.

Dont Go away dijo...

Hermosa, abajo dice, que vas a dejarnos un cap mas interesante, ¿Uno mas interesante que este? ¿Cómo vas a lograr eso? jajajaja esté fue demasiado geniaaaaal!, el final o.O O Diossss, que carajo paso? jajaja

Pobre Ian :_ Espero que Sam si haya pasado el mensaje, pero con la última grase del cap quede como :| chan, no se que pensar jajajaja

Hermosa FELICITACIONES por el premio, lo tienes mas que merecido :) En cuando a las visitas ni idea, me ha pasado que al revisar las estadísticas aparecen personas de lugares como EE.UU o Rusia, y la verdad, NI IDEA! jajajaja
Bueno nada, gracias por comentar mi entrada de cerrar la novela y GRACIAS por entenderme :) Además de eso, gracias por pasar por mi blog personal, así no perdemos la señaaaaal :B Besos linda y yayaya quiero un cap nuevo :)

Anónimo dijo...

Creo que Sam no le pasó el mensaje a Leah :/