domingo, 3 de marzo de 2013

Cara a cara - Capitulo 35.



Triland Port, 8 de junio

 El clima había estado inusualmente caluroso desde la mañana, pero entre aquellas paredes, no sabía si era por el tamaño del lugar o por pura sugestión,  parecía que el frío te calaba los huesos.
 Leah soltó un suspiro, y comenzó a caminar por el largo y estrecho pasillo seguida por el guardia.
El hombre abrió la puerta que se encontraba al final, y apareció ante ella una enorme sala llena de mesitas y sillas, dispersadas por toda la habitación, separadas unas de otras. En el lugar se encontraban varias reclusas con los aspectos más amenazadores que ella había visto jamás.
El guardia le señaló con la mano una mesa que estaba contra una pequeña ventana enrejada. Leanne se dirigió hacia el lugar indicado, y el hombre siguió sus pasos guardando cierta distancia.
Una mujer de cabello rubio recogido en la nuca, y con vestimenta naranja –al igual que las demás prisioneras- se encontraba sentada en una de las dos sillas, dándole la espalda.
Con cautela se acercó y se sentó frente a ella, pero la muchacha ni se inmutó.
—Me alegra que aceptaras mi visita —comentó Leah algo insegura e incómoda.
Donna se encogió de hombros, sin mirarla ni una vez. Tenía los ojos rojos e hinchados, y terribles ojeras de cansancio oscurecían sus agraciadas facciones. Aparentaba diez años más de los que tenía, y Leanne sintió pena por ella.
—Supongo que te preguntaras porqué he venido… —continuó, pero fue interrumpida:
—Has venido para asegurarte de que pague por lo que he hecho, ¿no es así? —Afirmó, con la voz abrumada por la cólera y el sufrimiento—. Cada día, Leanne. Lo hago cada maldito día.
Leanne se sorprendió con aquella respuesta repentina. El tono desgarrado de Donna la estremeció.
—Pues no, no es así —respondió finalmente, segura—. No estoy aquí para burlarme de ti. Este no es un lugar bonito, y creo que bastante tienes con estar aquí como para sumarte más sufrimiento.
— ¿Crees que no es un lugar bonito? —preguntó Donna, mirándola por primera vez desde que había llegado. Parecía estar todo el tiempo a punto de echarse a llorar—. Este es el jodido infierno, bonita. Y no reciben especialmente bien a las niñas ricas aquí, ¿entiendes de lo que hablo?
Leanne asintió, sin saber muy bien que responder.
— ¡Y deja de mirarme así, bastarda! —Exclamó de pronto, soltando toda su ira— ¡No quiero tu lástima! Sí, desde que estoy aquí he sido maltratada, insultada, golpeada, y humillada de todas las formas que ni siquiera te imaginas, ¿y sabes qué? ¡Lo merezco! Soy una puta asesina, estafadora, hija de perra, que te ha arruinado la vida a ti y a muchas personas más, y por eso estoy pagando, Leah. Pero te robé todo lo que querías sin necesitar lástima ni compasión de nadie, y disfruté de todo lo que quise sin remordimientos…
—Eso no es cierto —le interrumpió Leah, entornando los ojos sin abandonar la calma—. Deja de mentirte a ti misma por una vez, Donna, eso sí es penoso.
Donna arqueó una ceja, y ella continuó:
—Lo único que tú siempre quisiste fue amor, pero nunca lo conseguiste. Y eso te está pudriendo por dentro.
— ¿Amor? —Inquirió, soltando una sonora carcajada— Si por amor  te refieres a Ian, lo tuve tantas noches como quise, mientras tú llorabas por él —afirmó satisfecha, con una sonrisa autosuficiente—. ¿Ese es tu amor? Vaya fiasco.
Leanne negó con la cabeza, sin dejar de mirarla a fijamente a los ojos.
— ¿Podrías dejar de ser tan desagradable por un segundo? —preguntó, consternada—. He venido aquí para intentar entenderte, para saber porqué te empeñaste en destruirme y sacarme lo poco que tenía. He venido con la esperanza de que por una vez en la vida te quites esa odiosa máscara de soberbia y egocentrismo  y me respondas con una mano en el corazón, pero luego te escucho y vuelvo a comprender que ni mil años en el infierno te harán cambiar, porque simplemente tú no tienes corazón.
—Tus poéticas palabras no me emocionan ni me ablandan, si eso intentas. Me parece bastante patético de tu parte, Leah. Sería mejor si te fueras ahora y dejaras de hacer el ridículo.
— ¿Patética yo? Oh, por Dios, Donna… ¿acaso eres consciente del lugar en el que te encuentras? Quizá tu actitud podría engañarme, pero por si aún no lo sabes, la prisión ha acabado con tu presencia aristocrática e intimidante. Estás en lo más bajo dentro de lo peor. Y podría salir gustosa de aquí, Donna, una parte de mí quiere esfumarse, olvidarse de ti por completo, y continuar con la vida feliz sin remordimiento alguno. Pero he decidido venir a verte una vez más, a escucharte por última vez. Donna, necesito que me des un solo motivo por el cuál debería perdonarte. Necesito saber la razón que de verdad te empujó a ensañarte conmigo.
 Donna la observó por un momento, apretando los dientes. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se obligó a retenerlas.
— ¿Quieres saber porqué? —Preguntó con la voz quebrada— Todo esto lo he hecho porque tú siempre fuiste lo que yo jamás pude ser, y lo eras sin esfuerzo. Toda mi vida intenté que alguien me quisiera. Invertí cada minuto de mi niñez en intentar demostrar que era la mejor en todo, aún consciente de que ni la mujer que me dio a luz quiso quedarse conmigo. Mis padres adoptivos me quisieron, o eso creí hasta que apareciste tú para robarme todo su amor, tiempo y atención. Siempre fingías ser buena y amable con todos, nadie se enojaba contigo jamás. Simulabas ser la niña perfecta, cuando no eras más que una huérfana pobre que no tenía donde caerse muerta. La niña perfecta en esa casa era yo, no ese grupo de bastardas que se alojó en mi hogar para quitarme lo único que tenía realmente. Lástima que fueron tan estúpidos como para no notarlo. Nunca se sintieron orgullosos de mí, ¿sabes? Jamás conseguí que se les iluminara el rostro al mirarme, por más asistiera rigurosa a las clases de ballet, fuera increíble con el piano y pudiera hablar fluido tres idiomas. Tú eras la maldita niña de sus ojos, y por eso te odié. Y también aprendí a odiarlos a ellos, a tal punto que acabé destruyendo sus vidas, al igual que intenté hacer contigo, y con todo el que se interpusiera en mi camino. Aprendí que el poder es más grande y menos doloroso que el amor. Procuré hacerte sentir el mismo vació y soledad que yo sentí, que sintieras en tu propia piel lo que era no tener a nadie más, que las personas a quienes más amabas te remplazaran, que se olvidaran de ti y que el amor que antes te pertenecía le pertenezca a otra persona sin que puedas hacer nada para recuperarlo. Y eso hice, y una parte de mí está orgullosa de ello, Leah. Esa es la verdad.
 Leanne la escuchó hablar, perpleja, sin poder evitar lagrimear un poco. Enjugó sus lágrimas rápidamente con el dorso de su mano, y se obligó a decir algo.
—Nunca quise quitarte nada —aseguró, titubeando—. El tiempo que viví con los Covarenni fue una etapa terriblemente dolorosa para mí. Mi padre había fallecido, me había quedado sola en el mundo, no sabía cómo continuar viviendo sin él —sollozó.
—Siempre tú eres la víctima, ¿no? Siempre eres la buena, la que nunca tiene la culpa de nada —bufó, mirándola con odio— ¡Pero no vuelvas a decirme que estabas sola en el mundo! —Exclamó de pronto, haciendo sobresaltar a Leah— Tú tenías a Ian, y sabes muy bien que él tomaría gustoso una bala en su pecho por ti. Tú lo tenías a él, siempre lo has tenido. Te amo a ti en todo momento, aún cuando lo obligué a creer que te habías marchado porque ya no le querías. Aún cuando le di todo lo que creí que soñaba, en realidad solo soñaba contigo. Incluso aún cuando intenté seducirlo de todas las formas posibles, él jamás me quiso. Solo fui para él una ilusión de que no estaba solo. Algo con lo que conformarse mientras pasaba la vida.
—No obligas a alguien a que te quiera, Donna, has entrar eso en tu cabeza. No importa que tan bien puedas manipular a alguien, no controlas los sentimientos.
Donna rió, mofándose.
—Eres un maldito cliché, Leah —afirmó, meneando la cabeza sin borrar la sonrisa sin alegría de sus labios—. Pero te concederé el merito, solo porque esta cuestión empieza a agobiarme. Has ganado. Creo que en el fondo ambas sabíamos como terminaría esto…al fin y al cabo, siempre fui la villana.
—Tú no eres la villana, es solo que has cometido un grandísimo error al creer que con crueldad podrías arreglar tu vida. Un error tan, pero tan grande que te costará una vida de arrepentimientos. No me importa lo que eres ahora, Donna, solo sé que en ti existió una vez una niña triste que jamás se atrevió a alzar la voz cuando algo la lastimaba. Reconocer tus heridas para ti era símbolo de debilidad, y ese orgullo te empujó a acabar con todas las personas que te rodeaban. Entiendo esto ahora, pero cuando me hubiese gustado saberlo entonces y poder ayudarte, y así quizá nada de esto estaría sucediendo.
Donna se mantenía con la mirada baja, mientras su cuerpo temblaba levemente. Para cuando volvió a alzar la mirada algunas lágrimas corrían por sus mejillas.
— ¿Por qué haces esto? —preguntó, torturada.
—Quiero poder perdonarte.
—No quiero que lo hagas.
—No lo hago por ti, Donna —aseguró—. Esta vez se trata de mí. Lo hago porque quiero que una vez que cruce las puertas de esta prisión no tenga que volver a recordar tu nombre con rencor. Porque una vez que me marche de aquí, regresaré a la vida de la cual me privé por tu causa. Saldré allá fuera y recuperaré cada segundo perdido. Pero especialmente seré feliz, y esta vez no podrás hacer nada  para evitarlo.
Donna la observó en silencio durante un momento, y antes de contestar soltó un suspiro.
—Entonces hazlo, Leanne. Pero yo no me arrepiento de lo que he hecho. En mi opinión solo fui una mujer que luchó hasta las últimas consecuencias por conseguir lo que quería, y no me disculparé por eso. Ya te he contado que fue lo que me impulsó a empezar con todo este desastre, y lo he hecho con una sinceridad impropia de mí, así que ahora te ruego que uses esa bendita humanidad que posees y desaparezcas de mi vista en este momento. No vuelvas a buscarme más. Déjame disfrutar de la poca dignidad que me queda antes de que la prisión acabe por destruirla.
Leanne se puso en pie lentamente, sin decir una palabra. Pensó en comentar la muerte de Dante antes de partir, pero enseguida se deshizo de la idea. Probablemente aquello no le importaría en absoluto.
Avanzó un par de pasos, pero se detuvo y volvió la vista atrás.
—Siento que las cosas tuvieran que terminar así. Todo esto hubiera podido ser diferente si…
—Adiós Leanne —le interrumpió, mirándola a los ojos con una serenidad que la asombró. Algo había cambiado de pronto en su mirada—. Solo lárgate.
Volvió la vista al frente y siguió su camino hasta la salida con pasos firmes, sin voltear a sus espaldas ni una vez más. Aquella visita había dejado un sabor amargo en su boca, y no podía alejarse de la idea de que había sido un error. Tal vez porque había llegado allí satisfecha de que estuviera encerrada, y se marchara sintiendo lástima por ella. Tal vez porque en el fondo sabía que su intención había sido no volver a recordarla después de esa visita, y ahora tenía la certeza de que jamás borraría esa mirada de su mente. Esos ojos, que en el último momento habían reflejado la más profunda resignación y desolación. Como si por un segundo se hubiese contemplado en un espejo y empezara a darse cuenta de la realidad que la rodeaba y el destino que le esperaba. Esa mirada de serena perdición con la que Donna la observó al partir, sabía que no la borraría de su memoria fácilmente.
O quizá todo era simplemente porque Leanne enseguida comprendió que incluso antes de visitarla, ya la había perdonado. 




8 comentarios:

Luna Violeta dijo...

*se arrepiente y esconde la bolsa de tomates que tenia preparada* ¡Apareciste! o.o siendo sincera ya comenzaba a dudar si de verdad terminarias la historia, iba más de un mes y para mi misma decia "tal vez se bloqueo y no pudo continuar.." aunque te aseguro que eso de no tener inspiracion es contagioso -.- estoy en la misma situacion.
En cuanto al capitulo, woow hasta me dio pena Donna y toda su miseria(? me intriga que fue de Ian y leanne. Realmente quiero leer el proximo capitulo ahora mismo... no se pero se me ha hecho algo pesadito, el capitulo.
Igualmente me encanta <3 ya que se acerca el final XD
Un beso enorme y nos leemos pronto.
P/D: ._. ¿adicta a Tumblr? >.< bienvenida al club(?

Marie C. dijo...

Y de la nada me paso por aquí, y hey! Un capitulo nuevo, quien lo diría?
Y guapa tranquila que jamas podría lanzarte tomates, yo lo que te lanzo son piedras!
Y es que luego de tanto cualquiera hubiera pensado que habías dejado de seguir la historia.
Pero aquí estas, y eso es lo importante.
Ahora, con el capitulo, Sí. Wow, es lo único que puedo decir, y es que Donna jamas va a dejar de sorprenderme. Quiero decir, ella justo ahora esta pagando por lo que hizo, vive en la miseria en una cárcel y ella aun se muestra con una actitud altanera y lo peor es que no se arrepiente de absolutamente nada. Si, es que es Donna de quien estamos hablando.
Y vaya que a mi también me intriga como van a terminar Ian y Leah, porque es que con todo lo que han pasado tanto por las cosas de hizo Donna y por el dolor que hay por la perdida de Dante no creo que todo vuelva a ser lo mismo de antes, pero tampoco quiero verlos separados. Pero que te puedo decir? Todo esta en tus manos que tardaron años en subir ¬¬'
¿Premio?¿uh?¿En que momento? Vale y es que si tienes razón y no me acordaba para nada de eso, pero de igual manera felicitaciones, espero que no desaparezcas taaaaaanto tiempo esta vez y
Besos!

Sofi- Let it Be- dijo...

Siiiii, como extraño leer tu novela, y cuando me enteró que publicaste me re emociono xD jajaja

Me encanto el cap, quedo corto pero interesante, porque tenía que aparecer la charla entre ellas dos, si o si :)
Me encanto que Donna a pesar de las palabras de Leah no se haya salido de su postura de mala, eso me re gusto... Creo que Leah ahora tiene que buscar a Ian, casarse y ser felices para siempre (Ah re película Disney jajajaja)

Bueno espero impaciente el próximo cap, porfis no te tardes tantoooo!

Geniales las respuestas que diste, Skins forever! jajaja
Adiós y nos leemos, abrazo n.n

(Por cierto ame la foto de la entrada, porque tengo una extraña obsesión con los ojos jajaja Ahora si adiós)

Silvita Marchese dijo...

hola... acabo de terminar de leer el ultimo cap que has publicado de la historia, en una sola palabra me encanto, la trama, como se desarrollo todo, y mas que todo la muerte de Dante el cual fue como que el personaje crucial aqui por asi decirlo, los altibajos que pasaron los protagonistas, las mentiras y secretos bien descritos, me atrapo desde el inicio y solo espero que el final sea igual de lindo y atrapante... :) espero publiques pronto... XOXO Atte: Silvita

TheWickedNightmare dijo...

Me ha fascinado saludos!

R dijo...

Hola! gracias por pasar a mi blog! claro que sí, me encantaría la idea de seguirnos, ya te sigo :D te espero en el blog vale? es precioso el tuyo.
Besotes.
RBC.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho esta historia, es una lastima que haya quedado en suspenso
espero la termines, eh!
un beso linda,
Carmenci♥

nerita♥ dijo...

sigue escribiendo asi por favor! un beso <3